En Algún Lugar: La Vía Verde del Aceite (parte 3)

« No se graban tanto mil palabras como un solo hecho ».

Henrik Johan Ibsen
1828-1906. Dramaturgo noruego.

Km 11
La estación de Torredelcampo, situada en el Km 11, dispone de una fuente de agua y es la primera de las grandes estaciones de la ruta. Tras la obligada escala en el pueblo, dejamos atrás la estación por el túnel del Caballico. Sus 333 m. en curva han exigido su iluminación, lo que nos librará de siniestros riesgos. También nos evitará cualquier peligro el nuevo tablero de traviesas tendido sobre el primer puente metálico de la ruta. Situado en el Km 12, el puente de la Piedra del Águila vuela durante 104 m sobre el arroyo del mismo nombre. Apoyado en dos pétreas pilas, su oxidada celosía metálica se recorta altiva sobre el mar de olivos del entorno. Algún kilómetro más adelante, tras una espléndida vista sobre el infinito olivar y cruzar otro sobrio viaducto metálico menor, nos vamos aproximando a nuestra siguiente escala: Torredonjimeno.

Antes de llegar deberemos superar un nuevo tránsito subterráneo. Este nuevo túnel (último de la ruta) tiene unos 120 m de longitud y a su salida llegamos a Torredonjimeno. Tras el paso superior de la N-321, penetramos en el recinto de la estación (Km 15,2).

Km 22

Desde Torredonjimeno, nuestra ruta inicia un sinuoso trazado que le permite ir ganando altura, de forma parsimoniosa, hacia Martos. Al comienzo, cruzaremos sobre el nuevo acceso a Martos desde la A-316 por una pasarela de nueva construcción. Poco después deberemos cruzar, otra vez (y van cuatro) la A-316 aunque, en este caso, la Vía Verde desciende a un camino y aprovecha un paso inferior. Un camino paralelo al pie del terraplén del ferrocarril nos remonta a la vía en un tramo decididamente orientado hacia el sur.

Nos dirigimos hacia el casco urbano de Martos bajo su imponente Peñón. Este se eleva a 350 m sobre la ciudad y nos sirve también de referente altimétrico, indicándonos que hemos coronado la cima de la Vía Verde (650 m.). Desde este lugar se inicia un descenso, prácticamente ininterrumpido, hasta el final de la ruta en el río Guadajoz. La parada en Martos la haremos, cómo no, a la sombra de la marquesina de la estación (Km 23) que, como todo el conjunto de edificios, se conserva en bastante buen estado.

Y para no perder las buenas costumbres, dejamos Martos con una nueva intersección con la A-316. En este caso se ha construido bajo ella un túnel, obra que nos permite franquear limpiamente la cinta de asfalto.

Las cerradas curvas van a seguir marcando la tónica del itinerario. Sólo los terraplenes y las trincheras se atreven a romper la perfecta geometría del olivar. También rompe el verde fondo la alba mancha de una vieja cantera de yeso situada a la vera de la vía en el Km 26. Tres kilómetros más adelante nos encontramos la A-316, ¡cómo no!. En esta ocasión una pasarela de nueva construcción nos permite franquear limpiamente la pista de automóviles.

Desde aquí seguimos nuestro sinuoso descenso hacia el Salado, contorneando para ello la cota del Cerro de la Capellanía. Al final de esta revuelta nos topamos con el valle excavado por el Arroyo Salado. El ferrocarril salvó este cauce por un puente metálico, de 208 m de longitud y apoyado en dos pilares de sillería (Km 34), una de las obras más majestuosas del recorrido. Poco a poco, lo abrupto sustituye a las lomas, acercándonos a las estribaciones serranas de la Subbética.

Fuente: Viasverdes.com

La Gramola: Marlango – Enjoy the ride

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